martes, 3 de abril de 2012

En la homilía no, por favor (Sub-editorial 3 / abril / 2012)



    La homilía es el sermón, la exhortación panegírica a través de la cual el sacerdote se dirige a los fieles tras la proclamación de las lecturas y, fundamentalmente, del Evangelio. Es un momento importante de la celebración eucarística que los fieles esperan; buscan en las palabras del celebrante un mensaje renovador, sobre todo vinculado a la fecha. Esta semana, y por estos días, vinculado a la vida, pasión y muerte de Jesucristo, el hijo de Dios según los cristianos.

    Lamentablemente, el Domingo de Ramos un sacerdote en una iglesia de la zona Sur de La Paz cruzó la barrera de lo admisible y convirtió el púlpito en una tarima política. El sacerdote hizo un paralelo entre lo que ocurría en tiempos de Jesús con lo que él considera un “fuerte descontento social y político” de la ciudadanía boliviana de hoy. “La gente votó con esperanza en 2004”, dijo (se refería a 2005), “pero hoy sus esperanzas se han desvanecido y el pueblo está desencantado”, sostuvo el celebrante ante un murmullo que recorrió la iglesia.

    Con este tipo de exabruptos, la Iglesia no puede quejarse del trato, también con exabruptos, que a veces recibe del Gobierno. En la homilía, mejor que no.



Nota original: http://www.paginasiete.bo/2012-04-03/Opinion/Destacados/16Opi00203-04-12-P720120403MAR.aspx

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