- La VI Cumbre de las Américas, realizada el fin de semana en Cartagena, Colombia, deja una conclusión general: el de sabor a fracaso debido a que la reunión no consiguió una declaración final, como se estila en este tipo de citas, debido a la negativa de los países latinoamericanos a aceptar un veto de EEUU sobre la futura participación de Cuba. Ese factor, sin embargo, genera un aspecto contrario, el del optimismo que se produce por el hecho de que los países latinoamericanos presentaron sus posiciones con una independencia desconocida sólo hace una década.
El presidente anfitrión, Juan Manuel Santos, había apostado a que el encuentro fuese “la cumbre de los resultados”, pero esta meta naufragó debido a las discrepancias entre los países en cuanto a temas sensibles. Los líderes latinoamericanos expresaron su apoyo a La Habana, pero se toparon con la postura de Estados Unidos y Canadá que condicionaron la inclusión en la próxima cita a que se registren en ese país libertades democráticas plenas. Varios medios citaron al presidente Evo Morales, quien resaltó que en América Latina “hay una rebelión contra Estados Unidos” por su postura respecto a Cuba y las Malvinas.
Las Malvinas también fueron motivo de controversia. Los mandatarios no consiguieron ponerse de acuerdo en un apoyo continental a la demanda de Argentina que reclama soberanía sobre estas islas que están en manos del Reino Unido. El presidente de EEUU, Barack Obama, se declaró “neutral” al respecto.
Evo Morales, por su parte, no estuvo en la última parte del encuentro. Mostró así su apoyo a los gobiernos de Cuba y Argentina. La mandataria de ese país, Cristina Fernández, abandonó Cartagena horas antes de que acabara la Cumbre, aunque el presidente Santos aseguró que su colega no se había ido molesta y que su partida respondía a motivos propios de su agenda.
Como decimos, sin consensos ni declaración final se podría pensar que todo fue un fracaso; sin embargo, hay que destacar que el encuentro en la ciudad colombiana tuvo una apertura para tratar temas álgidos que antes eran pasados por alto. Por esto, quizás, el presidente Santos se animó a calificar el encuentro como del “diálogo y la sinceridad” y resaltó que los presidentes consiguieron poner en agenda temas sensibles, como pensar en “otras alternativas” para la lucha contra el narcotráfico, es decir abrir un espacio de debate a la posible despenalización por lo menos de las drogas “blandas”. Algunos consideran como histórico el hecho de que la Cumbre planteara la necesidad de analizar los resultados de la actual política antinarcóticos impuesta por Estados Unidos. Los líderes decidieron explorar nuevos enfoques para fortalecer esta lucha y para ser más efectivos.
Nota original: http://www.paginasiete.bo/2012-04-17/Opinion/NoticiaPrincipal/16Opi00117-04-12-P720120417MAR.aspx

No hay comentarios:
Publicar un comentario