sábado, 31 de marzo de 2012

La independencia del Banco Central (Editorial 31 / marzo / 2012)




    Desde que el ministro de Economía declaró que la nueva Ley del Banco Central de Bolivia eliminará la independencia que la actual norma le otorga, una de las razones más repetidas para asumir esta posición ha sido que esta institución nunca fue independiente. 

    La independencia del BCB se refiere fundamentalmente a que en las decisiones que asume respecto a preservar la estabilidad de precios, principalmente relacionadas con la emisión de dinero, son criterios técnicos los que deben primar. Esto es, criterios alejados de cualquier decisión política que provenga del Ejecutivo. O sea, la razón de la independencia de un banco central está fundamentada en bases técnicas que no tienen nada que ver en que si éstas son o no neoliberales.

    La consideración hecha por Arce, en cuanto que ahora el BCB debe estar al servicio del pueblo, suena a subordinar esta institución al Ejecutivo. Una declaración que desvirtúa al quehacer propio del BCB, que al ser una institución pública, no puede dejar de lado el servicio a la población, no a un Gobierno determinado.

    Que en Bolivia no se cumplan las leyes no quiere decir que ésa es la conducta que se debe mantener. Los estados requieren de instituciones que, siendo estatales, actúen como si estuviesen por encima de los poderes constituidos con una relativa independencia. 

    En pasados gobiernos y en el actual se vivieron más de una situación en la que la independencia del BCB no fue respetada, como tampoco lo fue la ley que lo respalda. El ex presidente Sánchez de Lozada hizo cambiar la decisión asumida por el presidente del BCB cuando éste intentó introducir un mayor margen en la compra y venta de dólares. El actual Gobierno violó el artículo 22 de la ley del BCB, que prohíbe otorgar créditos al sector público exceptuando los casos de emergencia expresamente declarada. Mediante el instrumento legal equivocado (la Ley Financial), en 2009 se dispuso la concesión de créditos en favor de YPFB, en 2011 a ENDE y Comibol. En 2012 a YPFB y a la azucarera de San Buenaventura. 

    Pero pese a ello, la institución ha mantenido una autonomía básica que si se hubiera cumplido a principios de los 80, no hubiera existido el pernicioso proceso hiperinflacionario que afectó gravemente a nuestra economía. Por eso es trascendental cuidar la independencia del BCB y recuperar la de las superintendencias, hoy autoridades de fiscalización (y que en regímenes anteriores tampoco fueron muy autónomas).

    Antes que los deseos de cambio expresados por el Gobierno, está la salud financiera del Estado y del conjunto de la economía. La preservación de ésta exige un banco central independiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario