miércoles, 4 de abril de 2012

Estrategia antidrogas con un toque realista (Editorial 4 / abril / 2012)



    La nueva estrategia de lucha contra el narcotráfico -documento al que accedió Página Siete- muestra un importante giro en la política del presidente Evo Morales. El cambio surge desde el título del documento: la anterior estrategia hacía referencia a la “lucha contra el narcotráfico” pero también a la “revalorización de la hoja de coca” y ahora señala la necesidad de reducir los “cultivos excedentarios de coca”.

    El documento reconoce por primera vez y de manera oficial el deseo del Gobierno de erradicar los cultivos ilegales y reducirlos –en consenso con los productores– en aquellos sitios donde se han extralimitado.

    La estrategia en sí misma, más allá de debilidades metodológicas, tiene puntos muy concretos y demuestra un significativo apego a la realidad del problema. Por ejemplo, la necesidad de reducir el potencial de producción de cocaína, que es uno de los objetivos principales del plan, implica un mensaje muy claro a la comunidad internacional y una señal de que las fuerzas antidrogas del país están preparadas para afrontar el problema. 

    La estrategia, que fue aprobada por el Conaltid y elaborada por la secretaría técnica de esta institución, tiene, sin embargo, algunos puntos que muestran las debilidades que ha tenido la lucha contra el narcotráfico en los últimos años. La reiteración de acciones y tareas incumplidas de la estrategia 2007 - 2010 son notorias. Se insiste, por ejemplo, en el plan de modificar la Ley 1008, curiosamente todavía vigente a pesar de las críticas del propio oficialismo. El plan de industrialización de la coca, minuciosamente detallado en la estrategia anterior, no avanzó y su futuro es incierto, pues pasa por la identificación de mercados que a su vez están condicionados a cómo trata la hoja de coca la Convención de Viena (la prohíbe incluso en los países andinos). La nueva estrategia casi omite este punto.

    Sobre la reducción del consumo de drogas ilícitas y las tareas de prevención y rehabilitación de adictos, el documento hace una virtual reproducción de capítulos de la estrategia anterior. No hay en esta área una verdadera voluntad de asumir el problema con seriedad. La estrategia sigue planteando la elaboración e implementación de un plan nacional de prevención, tratamiento y reintegración de drogodependientes, que parece más palabras vacías.

    Finalmente, el Gobierno mantiene la misma decisión de la anterior estrategia de estabilizar los cultivos en 20.000 hectáreas entre los Yungas, el Chapare y Caranavi, cuando la ley vigente señala como máximo a 12.000 hectáreas. El plan no fundamenta los motivos de esta cifra y no menciona si esta extensión de cultivos tienen algo que ver con los resultados del estudio del consumo de la hoja de coca -financiado por la Unión Europea-, finalizado en 2010, pero aún en reserva.

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