María Galindo
- Hace una semana despedí mi programa de radio “La loca mañana”. No me voy por censura, autocensura o cualquier otro tipo de cuestión novelesca. Me voy porque me dedicaré a producir un programa de televisión y la exigencia de la producción en televisión no es posible de combinar con la exigencia de la producción de radio.
Continúo junto a Sergio Calero en esta dirección bicéfala de una de las radios más dinámicas de nuestro medio, radio que sin “La Loca Mañana” de por medio seguirá su dinamicidad de ofertas culturales y políticas gracias a la necesidad de cientos de personas de desatar su libertad, su voz y su discurso en primera persona.
Se trata entonces sólo de una larga pausa de mi voz radial de todos los días. Para hacer una despedida apoteósica e inolvidable busqué un interlocutor de peso como es Pedro Lemebel para realizar con él la última entrevista de este primer ciclo de cinco años. Ya está disponible en nuestra web y tiene una serie de pliegues interesantísimos que la convierte en una pieza de larga vida. La pausa que inicio en Radio Deseo será durante todo 2012 para regresar en 2013.
Mucha gente me ha pedido explicaciones sobre esta decisión y acá intentaré darlas porque se las debo. Con qué dinero y para qué canal haré televisión: gracias a la producción anterior que fue “Mamá no me lo dijo”, tengo el soporte económico para hacer una nueva teleserie, pero eso no significa que tenga a disposición un canal de televisión específico por donde emitir mi trabajo.
Una vez listo el producto buscaré dónde emitir un trabajo que promete ser tan indigesto y anormal como el anterior. Cuento con que todo el esfuerzo se quede sin pantalla, aunque abrigo también la remota posibilidad de que por azares, competencias entre canales o inclusive morbosidad alguien me abra transitoriamente las puertas. Siempre ha sido así nuestra relación con los medios inestable y transitoria, es el precio que se paga por llegar al público sin concesiones.
Creo importante hacer televisión porque hace rato que la concibo como un espacio de lucha política paralelo y análogo a la calle, hacer televisión en ese sentido es como grafitear. El defecto/virtud de la televisión es que estamos hablando de una especie de calle que atraviesa el espacio privado. Un espacio que además fue por años la celda de reclusión de las mujeres y que sigue siendo el lugar donde cachar a la hija, la madre , la abuela y la nieta al mismo tiempo.
Estoy muy consciente de que se trata de un basurero que convierte todo contenido en desecho, que banaliza sin piedad y sin pausa. Justamente la idea es disputarle toda esa capacidad destructiva a la televisión y aunque sea un gesto iluso y minúsculo, cómo no hacerlo si cuando grafiteamos una calle el gesto es también iluso y minúsculo. Haremos una vez más el intento, esta vez desde la televisión, de producir algo que quede marcado en el imaginario social urbano de nuestra sociedad, porque para ella trabajamos.
Hacer televisión como tarea feminista es doblemente interesante porque la pantalla funciona para las mujeres y nuestros cuerpos como espejo y bisturí al mismo tiempo. Un bisturí que lobotomiza mientras abre en las arrugas heridas sangrantes, un espejo que marca el cuerpo con marcador de cirujano carnicero, blanquea la piel y adelgaza el cuerpo como medida de lo válido y lo bello. Un espejo dictatorial que aprieta las barrigas hasta reventarlas y que nos devuelve a las mujeres la estupidez, la blancura y la flacura no ya como modelo de belleza sino como modelo, sentido y valor de la existencia.
¿Cómo no conflictuar esas imágenes?, ¿cómo no ridiculizar las revistas de entretenimiento femenino?, ¿cómo no producir otra cosa diferente capaz de responder a este momento mudo de rebelión de mujeres que vivimos? Rebelión que además parece no poderse ver, ni verbalizar.
Eso haré, eso intentaré hacer y por eso mi voz en Radio Deseo se callará hasta 2013, porque nuestra lucha feminista es una sucesión ininterrumpida de experimentos, de estridencias, de pruebas y de formas testarudas de seguir rompiendo por todas las esquinas el rajado cascarón patriarcal. No respondo sino a mí misma y mis locuras, por eso esta producción de televisión será otra locura más de “La loca de la Mañana”.
María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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