sábado, 3 de marzo de 2012

SEGIP, el Tránsito y duplicación de costos

Alberto Bonadona Cossío



    En muchos ámbitos del país lo moderno se combina con lo atávico, la nueva tecnología convive con las viejas maneras de sacar dinero. Los que sufren y pagan, por supuesto, son los usuarios de los servicios. El SEGIP es el ejemplo más conspicuo de esta convivencia de la tecnología de punta con lo caduco que representa la oficina de Tránsito.

    No es de fácil comprensión cómo es que las autoridades del Gobierno central permiten que los costos de tramitar una cédula de identidad y una licencia de conducir ahora cuestan exactamente el doble. Simplemente por aceptar que siga la Policía de Tránsito entrometida en el proceso de obtener estos documentos, el ciudadano paga dos veces; una es cuando paga los 17 bolivianos para la cédula o los 160 bolivianos para la licencia particular y, aparte, el Estado con los impuestos de todos los ciudadanos tiene que pagar la planilla y toda inversión del SEGIP.

    Lo que el SEGIP ha hecho en meses, la Policía de Tránsito no lo pudo hacer en años y ahora se interpone en medio de estos trámites llevándose el dinero de los ciudadanos que, no les queda otra, deben tramitar esos benditos documentos. Lo peor de todo esto, aparte de lo oneroso que significa para el usuario, es que la institución policial no acaba de tener conciencia de lo que exige o si la tiene no muestra rubor alguno.

    Cuando usted, estimado lector, deba renovar uno de estos documentos, aparte de no perder la calma, sepa que está pagando a quien no le presta el servicio de otorgarlos. Por negociaciones y presiones de la Policía Nacional, especialmente el trámite de la licencia de conducir se ha convertido en un calvario de ida y vuelta. 

    Primero requiere un certificado de la FELCC que testimonie que usted no es un delincuente. Un proceso que debió estar ya computarizado, en red con la modernidad del SEGIP y con un costo muy por debajo de los 25 bolivianos que ahora se paga.

    Además, está la cancelación por una certificación médica para la cual el médico ni siquiera se dignará utilizar su bien guardado estetoscopio o tomarle el pulso y que cuesta 50 bolivianos. Finalmente, tendrá que esperar 24 horas para que le entreguen su documento. 

    Además, cada pago se realiza en cuentas diferentes con la única gran ventaja que todas están en el Banco Unión. 

    En el caso de la cédula se tiene las grandes colas para obtener el certificado de nacimiento computarizado y actualizado debido a los fraudes del pasado que lo exigen así. Un procedimiento relativamente ágil, aparte de la interminable fila. La obtención en sí de la cédula es sorprendentemente rápida como una muestra de la combinación de lo nuevo con lo viejo.

    Es tiempo que la Policía Nacional se percate de lo que sus actitudes generan en la población; un desencanto generalizado y una desconfianza creciente que, en los casos de identificación y de tránsito, además supone una duplicación vergonzosa de costos. De esta manera, lo que cada ciudadano paga no favorece al mejor servicio sino a engordar una mala burocracia que perjudica la instauración de procedimientos modernos.

    Alberto Bonadona Cossío es economista.

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